Una Gran Reprensión Para los Cristianos
En el año 1877, en la ciudad de Newark, Nueva Jersey, un hombre joven fue ahorcado como castigo por haber asesinado a una persona.
Justo antes de que llegara la hora fatal en la que sería ahorcado, este joven les dijo a todos los cristianos que estaban alrededor de él:
“Si yo hubiese recibido la mitad de la atención y el cuidado de parte de las buenas personas de esta ciudad durante los primeros años de mi vida, como los he recibido desde que mi juicio comenzó, yo nunca hubiese sido un asesino.”
¡Qué clase de reprensión para los cristianos profesantes fue aquella declaración hecha por ese joven!
Hace algunos años tuvimos una reunión de avivamiento en cierta ciudad del estado de Illinois, y fue allí donde dos hombres fueron ejecutados justo antes de que nuestra reunión comenzara.
La conmoción causada por aquel acontecimiento todavía no se había disipado cuando se nos informó de que dos de los pastores más importantes de la ciudad habían manifestado un interés considerable por aquellos dos jóvenes antes de que fueran condenados a muerte.
Los pastores los visitaron con frecuencia, hablaron con ellos y oraron por ellos. Finalmente, después de un tiempo, ambos jóvenes profesaron haber sido salvos.
Uno de los condenados a muerte exhortó al pueblo desde la plataforma, diciéndoles que tomaran la advertencia que su ejemplo les daba y les urgió a buscar a Dios antes de hacerse culpables de algún pecado que causara desgracia a ellos y a sus familias.
Si el interés de los cristianos hubiera sido dirigido hacia estos hombres antes de que cometieran sus crímenes y fueran condenados, probablemente habrían sido alcanzados para Cristo durante su juventud.
¡Oh, que Dios despierte a su pueblo y los ayude a rescatar a los que están pereciendo antes de que sean culpables de algún crimen grave! Esa es nuestra oración.
—El Editor