Tu Dios Reina
7 de August, 2026

Tu Dios Reina

Por Leonard E. Smith
Reproducir Himno (Duración: 00:07:55)

“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!” —Isaías 52:7

“Algunas veces tú tienes que llegar hasta el fondo, antes de que tú puedas levantar tu mirada para poder ver a Dios obrando.

En el año de 1973, yo me encontraba desempleado y no era la primera vez que estaba en esa situación. También estaba deprimido; en realidad, estaba muy deprimido.

Mi esposa y yo teníamos un hijo, un apartamento, un carro y muchas cuentas que pagar.

También, yo me había hecho a mí mismo alguien incontratable como maestro de escuela secundaria, porque yo hablaba mucho de Jesús en las clases que daba. Supongo que yo era demasiado ingenuo al pensar que hablar acerca de Jesús era más importante que enseñar latín o literatura inglesa en las escuelas.

Una mañana, yo estaba leyendo la Biblia y llegué a Isaías 52:7:

“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!”

Mi corazón comenzó a latir con fuerza en mi pecho porque, a través de aquella Escritura que yo había leído, Dios me habló y me dijo:

“Vas a pasar por esto y estarás bien; de hecho, estarás muy bien.”

Yo solo sentí que aquella nube negra que reposaba sobre mí se fue.

Yo tomé mi guitarra y, en unos pocos minutos, Tu Dios Reina nació.

Yo tenía un verso y el coro; no fue tanto que yo lo escribiera, sino que yo lo recibí.

¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies de aquel

que trae nuevas, de bien!

Del que anuncia la paz y publica la salvación,

del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

¡Tu Dios reina! ¡Tu Dios reina! ¡Tu Dios reina! ¡Tu Dios reina!

Un par de meses después, un evangelista itinerante visitó nuestra iglesia. Él escuchó el canto y comenzó a enseñarlo al viajar de iglesia en iglesia.

Me tomó 3 años más completar los otros versos que hicieron que este coro escritural fuera un himno que viajó alrededor del mundo.

Después de que las 3 grandes editoriales de música cristiana decidieran que no publicarían mi canción al final de la década de los ’70, yo decidí quedarme con los derechos de autor y establecer New Jerusalem Music para que administrara mis cantos, los cantos de nuestros amigos y también los cantos de mi hijo Daniel C. Smith, del grupo de la familia Danielson.

La decisión de crear mi propia empresa de música funcionó perfectamente bien con el paso de las décadas.

Este fue el cumplimiento de aquella promesa que Dios me hizo hace tantos años, cuando Él me dijo que estaría muy bien.

Yo sé que nosotros verdaderamente tenemos un Buen Pastor quien nos está guiando, cierra puertas y abre puertas.

Cada uno de nosotros ha experimentado desánimos, fracasos y hemos tenido nuestros corazones rotos pero no debemos estar amargados por eso. Si nos detenemos y observamos cuidadosamente, veremos cómo Dios está trabajando para nuestro propio bien.

Con el paso del tiempo, nosotros logramos entender las cosas mejor; somos más pacientes y benignos para con los que han sido ignorados y olvidados.

Nosotros no debemos olvidar que el sufrimiento es aquella misma cosa que Dios usa para refinarnos y fortalecernos.

Jesús sentó el patrón de que la crucifixión viene antes que la resurrección.

Yo no hubiera tomado clases de guitarra cuando estaba en el seminario en la década de los ’60, si no hubiera pasado por un tiempo de sentirme desesperadamente solitario, y yo no hubiera comenzado a escribir cantos escriturales si yo no hubiera sentido la profunda necesidad del consuelo que los Salmos de David traen, quien en sí mismo había pasado por pérdidas, dolor y sufrimiento”.