Santo Santo Santo
El profeta Isaías vio algo extraño y maravilloso, era un año de transición para su nación, El rey Uzias quien había servido a Dios fielmente por 50 años, estaba muerto ya—fue herido con la lepra por causa de un error que el cometió motivado por su orgullo.
Un hombre de Dios como lo era Isaías seguramente tenía temores mezclados con sus tristezas.
Pareciera que Dios respondió a estos temores y tristezas con una visión dramática—no era una mirada tranquilizadora de un buen futuro—sino, lo que Dios le dio fue una revelación asombrosa de sí mismo.
El profeta vio al Señor en su trono, “alto y exaltado” rodeado por criaturas celestiales con 6 alas.
Estos seres angelicales estaban cantando las alabanzas de Dios—adorando y glorificando a Dios—“Santo, Santo, Santo es el Señor Todopoderoso, toda la tierra esta llena de su gloria”.
Esta escena continua cuando Dios mismo hizo un llamado, una pregunta que traspaso el mismo ser de este profeta: “¿Quién ira por nosotros? — Para llevar el mensaje de Dios al pueblo.
A pesar de que el profeta Isaías había recibido una revelación de lo que el era verdaderamente y estaba consciente de su lamentable condición, él le respondió a Dios: “Aquí estoy, envíame a mi”—(Isaías 6:1-8)
Reginald Heber era un poeta talentoso que servía como el vicario de la iglesia anglicana en Hodnet, Inglaterra.
Este hombre sentía dentro de sí mismo que el tenía un llamamiento aun mayor, un llamamiento para ir a la tierra de la India.
Durante los 16 años que paso en Hodnet, Heber escribió 57 textos de himnos, muchos de los cuales todavía están en uso hoy en día.
Al principio de la década de 1800 muchas iglesias todavía estaban cantando los antiguos Salmos métricos y nada más que eso, a pesar de que ya estaba en un rápido aumento una colección de nuevos himnos escritos por Isaac Watts, Wesley, Newton, Cowper y otros grandes compositores cristianos, Heber tuvo su parte en la construcción de esa colección de himnos y también, influyo mucho en que su iglesia cantara estas letras más frescas.
Algunos de sus himnos fueron escritos para que coincidieran con ciertas partes de la liturgia y en ciertos tiempos del calendario de la iglesia.
“Santo, Santo, Santo” fue escrito para ser usado en el “Domingo de la Trinidad”, que era el primer Domingo después de la fiesta del Pentecostés y tenia que ser cantado antes o después de la recitación del “Credo de Nicea”.
La trinidad no es explícitamente mencionada en la visión del profeta Isaías y muchos lectores se han preguntado porque se usa la palabra “Santo” 3 veces, así como la expresión plural que dice: “¿Quién ira por nosotros?”
Heber obviamente tomo estas expresiones como los primeros indicios que muestran la realidad profunda de la naturaleza “Trina” de Dios—Vea también Apocalipsis 4, donde se ve que los Querubines usan una variación del canto y la adoración que aparece en Isaías.
En el año 1723, Heber finalmente logro su anhelo de poder viajar a la India y fue establecido como el Obispo de Calcuta.
El fue extremadamente activo cumpliendo las responsabilidades que su nuevo rol conllevaba, Heber visito iglesias por toda la India, donde el confirmaba a los nuevos creyentes y entrenaba a algunos para que pudieran entrar en el ministerio.
Después de solo 3 años que Heber paso en la India, el murió, finalmente uniéndose a aquel coro celestial del cual el mismo había escrito en este precioso himno.
Que mientras escuchamos este himno, nuestros corazones y espíritus también se unan a este gran coro celestial adorando al único Dios vivo y verdadero quién solo es: “Santo, Santo, Santo”