Me Ha Tocado
Bill Gaither anhelaba servir al Señor en el ministerio musical a tiempo completo pero, cuando se graduó de la universidad las puertas no se abrieron. En cambio, encontró un trabajo enseñando inglés.
En 1962 se casó con Gloria Sickal, una compañera de trabajo (Bill enseñaba inglés y Gloria enseñaba inglés y francés). Pasaban las tardes y los fines de semana colaborando en canciones.
Uno de ellos hacía un comentario como “Debería haber una canción que diga…” y escribían una canción sobre ese tema, la grababan en un viejo mimeógrafo y repartían las copias en el ensayo del coro los miércoles por la noche.
Durante esos días, el Dr. Dale Oldham era un predicador querido en la zona. Su hijo, Doug Oldham, un músico talentoso, ayudaba a su padre en sus reuniones. Cuando la vida de Doug se vino abajo, comenzó a asistir a la misma iglesia a la que asistían los Gaithers.
Doug había perdido a su familia y había caído en una depresión tan profunda que había contemplado suicidarse. Al darse cuenta de que él mismo había provocado todos sus problemas, comenzó a pedirle ayuda al Señor.
Poco a poco, cambió sus malos hábitos por la santidad y la sanidad. Pudo reconstruir su vida y su familia.
Finalmente, Doug comenzó a ayudar a su padre nuevamente, proporcionándole música cuando el Dr. Dale predicaba. Un sábado por la noche en 1963, cuando Bill, Doug y Dale regresaron a casa de un servicio evangelístico, hablaron sobre lo maravillosamente que el Señor puede tocar y sanar la vida de una persona.
El Dr. Dale miró a Bill y le dijo: “Bill, hay algo especial en esa palabra tocar. Deberías escribir una canción sobre cómo Dios toca las vidas”. A la mañana siguiente, Bill había garabateado la letra de dos estrofas y el estribillo y había compuesto una melodía sencilla.
El martes siguiente, antes de otro de los servicios de avivamiento del Dr. Dale, Bill le entregó a Doug una copia de la canción escrita a mano y le dijo: “Veamos si podemos cantarla esta noche”.
Doug fue el primero en grabar la canción en 1964 y desde entonces, muchas congregaciones de todo el mundo la han cantado y todavía dan testimonio que: “... la mano de Jesús me tocó, y ahora ya no soy el mismo”.