¡Oh! Cuan Dulce Es Fiar En Cristo
“En Dios he puesto mi confianza, no tendré temor” — Salmo 56: 11
Que adecuado es que un misionero sea el que escribiera este himno acerca de la fe y la confianza.
Louisa M. R. Stead nació aproximadamente en el año 1850 en Dover Inglaterra. Ella se convirtió al cristianismo a la edad de 9 años.
Ella sintió una carga por convertirse en misionera en sus años de adolescencia.
Cuando ella tenia aproximadamente 19 años, ella emigro a los Estados Unidos y asistió a reuniones de avivamiento en Urbana, Ohio.
Fue ahí donde el Señor profundamente la impresiono con un llamado misionero rotundo.
Ella hizo planes para ir de misionera a la China pero, sus esperanzas fueron frustradas cuando su salud mostro ser demasiado frágil para resistir el clima en la China.
Un poco tiempo después, ella se caso con un hombre llamado Stead pero, mas o menos entre 1879 y 1880, el Sr. Stead se ahogo frente a la costa de Long Island.
Algunos relatos dicen que el Sr. Stead salvo a un niño que se estaba ahogando y otros relatos dicen que tanto el Sr. Stead como el niño se ahogaron.
Otros registros sugieren que fue su propia hija de 4 años— Lily, la que el salvo.
En todo caso, aquella excursión familiar al lado de la playa termino siendo una tragedia para Louisa.
Un poco tiempo después, tomando consigo a la pequeña Lily, Louisa se fue a Sur Africa como misionera y fue en ese lugar, en ese tiempo como misionera que ella escribió “Oh cuan dulce es fiar en Cristo”
Louisa sirvió como misionera en Sur Africa por 15 años y mientras estaba ahí ella se casó con Robert Wodehouse.
Cuando su salud los forzó a regresar a los Estados Unidos, Robert pastoreo una iglesia local metodista.
En el año 1900, su salud fue restaurada. Robert y Louisa asistieron a una gran conferencia misionera en Nueva York y fueron tan entusiasmados por la experiencia, que ellos otra vez se ofrecieron a sí mismos como candidatos a ser misioneros.
Ellos llegaron a Rhodesia, Zimbabue como misioneros metodistas el 4 de Abril del año 1901.
Louisa escribió: “En conexión con toda esta misión, hay posibilidades gloriosas” “Ante las dificultades peculiares, uno no puede evitar el decir: ¿Quién es suficiente para estas cosas? Pero, con una sencilla confianza y seguridad nosotros podemos también decir: nuestra suficiencia es de Dios”.
Louisa se retiro del campo misionero en el año 1911 y murió en el año 1917 pero, su hija Lily se caso con un misionero llamado D. A Carson y continuaron la obra misionera por muchos años en la estación misionera metodista en el sur de Rhodesia, Zimbabue.