La Extrema Urgencia De Responder Cuando El Espíritu Llama
Algo que causa un gran daño a la vida espiritual de cada persona es resistir al llamado del Espíritu de Dios y posponer nuestra respuesta para un tiempo futuro.
Tiernamente, el Espíritu de Dios nos llama al arrepentimiento, a aceptar el don de la salvación eterna, a rendir nuestra voluntad y nuestra vida a los pies de Cristo, a renunciar al pecado y al mundo y a correr a los pies del Salvador en arrepentimiento.
Pero muchas veces nosotros callamos el clamor del Espíritu y lo ahogamos con una falsa resolución de que vamos a buscar a Dios en un tiempo futuro, y no nos damos cuenta de que puede ser que no haya un tiempo futuro.
Puede ser que aquel llamado del Espíritu de Dios que nosotros rechazamos sea el último. La Escritura dice en Hebreos: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. Nada nos garantiza que Dios volverá con su Espíritu a visitarnos para la salvación de nuestras almas.
Nada nos garantiza que habrá una segunda oportunidad. Puede ser que aquel impulso que tú tengas de buscar de Dios, de arrepentirte y de aceptar a Cristo como tu Salvador sea el último impulso que tú tengas, la última oportunidad que Dios te da para que seas salvo del terrible infierno.
Tú no sabes hasta cuándo Dios insistirá tocando a la puerta de tu corazón… “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. Millones de almas están hoy en día en el infierno, arrepintiéndose de haber rechazado el llamado de Dios y de haber pensado que responderían en otra ocasión.
Pensaron que tenían mucho tiempo disponible. Pensaron que Dios insistiría sin desistir, pero, para su dolor eterno, ellos ahora se dan cuenta de que aquellas oportunidades que Dios les dio, las cuales ellos rechazaron, tenían un final. Pero ellos no sabían cuándo era la última oportunidad que Dios les daba y rechazaron a Dios pensando que habrían otras oportunidades. Pero esas otras oportunidades nunca llegaron, y ahora ellos están eternamente en el infierno, atormentados con el recuerdo de tantas ocasiones en las que Dios llamó a la puerta de sus corazones y ellos mantuvieron la puerta cerrada y no respondieron al Salvador.
Es extremadamente urgente e importante, como ninguna otra cosa, que cuando el Espíritu de Dios llama a la puerta de tu corazón, tú corras a abrir la puerta, respondas y dejes que Dios entre en tu corazón, te limpie, te salve y te purifique.
No dejes para una futura ocasión el responder, porque tú no sabes si habrá una futura ocasión. Quién sabe si el leer esta misma nota que estás hoy leyendo podría ser la última oportunidad para que tú reacciones.
Lector, ciertamente, así como tú naciste un día, de la misma forma un día tú morirás. Tú no sabes cómo, ni cuándo, ni dónde, ni el tiempo en el cual tú morirás, pero ciertamente morirás.
Y si tú mueres sin Cristo en tu corazón, pasarás toda la eternidad ardiendo en un fuego que no se apaga, siendo atormentado en el infierno… No arriesgues; respóndele a Dios cuando Él llama a la puerta de tu corazón. Corre y abre la puerta a Él.
Deja que entre, deja que te salve, que te limpie, que te perdone. Corre en arrepentimiento a Cristo. No esperes más, no esperes otra oportunidad, porque no sabes si vendrá.
—Pastor.